¡Vaya maestro nos ha tocado que deja a los niños pintar en las mesas!
Pensará algún padre o madre y yo les diría:¿ ha visto la ilusión de esos niños? Cuando rompen con el papel y la libreta.
Ilusionar es lo que nos toca para enseñar, como antes, como siempre, como debe ser.
Con nuestras rectas numéricas y nuestro ascensor, practicamos matemáticas con mucho amor. Y práctica que práctica el niño aprende, disfruta y se ilusiona. Trabajo si, pero con ALEGRÍA.
Y si hay que romper con las libretas, practiquemos con pizarras. Nada hay más bonito que verlos trabajar con ahínco y motivación.
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